El estilo de OPTIMUS para escribir y criticar ya es de todos conocido, aquí en este espacio muchos se han sentido ofendidos por hacer constar sus fallas, por señalar sus yerros y por exhibir sus miserias, no nos frena ni el conocimiento de las personas ni mucho menos el poder que representan, pues vemos desde este espacio, el servicio público, como la mejor manera de retribuir a la sociedad lo mucho que recibimos.

Pero mañana es Navidad y aunque tenemos muchos temas de insensibilidad del gobierno federal, estatal y de los gobiernos municipales, haremos una pausa, que tal vez sea una sola en toda la historia de este espacio, para ver lo positivo de lo que nos toca vivir y constatar.

Nunca hemos entendido la ambición de aquellos que aspiran al poder tan solo con la intención de mejorar económicamente su status, como tampoco entendemos a aquellos que se aferran a los cargos públicos como si fueran derecho de familia.

Tampoco justificamos a quienes no consideran un honor el servir y terminan demandando a sus empleadores para saciar su última venganza económica, respetamos eso si, a aquellos que han llegado y se han marchado junto con su empleador, sin buscar beneficio económico adicional.

Me complacen los tontos, (aparentemente) que dan servicio y dejan huella, que todos los recuerdan por honestos y porque supieron mantenerse ecuánimes ante la oportunidad de agenciarse algo que no era suyo. Y de esos hay muchos, pero no se habla de ellos, porque simple y sencillamente cumplieron con la encomienda y lo hicieron bien, de los que si se habla y bastante, es de los que sucumbieron al embrujo del dinero.

Ser Presidente Municipal no es fácil, he conocido a muchos que se han esforzado por mejorar su municipio, por levantarse temprano y acostarse tarde, por llevar una agenda saturada de compromisos que los hace alejarse hasta de los seres más queridos.

Por su responsabilidad deben día y noche pensar en cómo hacer rendir el tiempo, pues el trabajo es arduo, cansado y desde luego agobiante, por ello conforman su equipo con los de mayor confianza, sabedores de que, al resultar eficaces generaran más trabajo, pero también más satisfacciones.

La visión de los verdaderos, es tan amplia que a veces va más allá de la gestión para la que fueron electos, por ello sin olvidar el mantenimiento día a día de lo que tienen a cargo, visualizan la ciudad del futuro, la que poblará su descendencia.

Es gratificante ver a un Presidente Municipal comprometido y mostrando lo que hace, porque los que son grandes, solo voltean para atrás para ver como mejoran lo que les dejaron y como incrementan los servicios en la ciudad.

También se relacionan con la sociedad y las instituciones privadas, esta vinculación que hacen tal vez sea la mejor manera de mostrarse abiertos al escrutinio, pues los que se encierran terminan siendo exhibidos por la misma sociedad.

No puedo negar que me complace y mucho lo que está haciendo por Matamoros Mario López, lo conozco desde hace muchos años, cuando él frisaba los 20 de edad, le tocó relevarme en la administración pública como Jefe de Compras de la JAD de Matamoros, joven recién egresado de la universidad que hizo un estupendo trabajo en la Administración de Jesús Roberto Guerra Velazco.

En lo personal no me sorprende su actitud, está haciendo lo que debe de hacer y con visión a futuro, hoy está mucho más preparado y si recién egresado lo hizo bien, no me queda la menor duda de que esto lo hará mejor.

Su mejor cualidad es seguir siendo el mismo que conocí, además de que está mostrando entereza y firmeza alejada de la impostación y de la imposición de los señores feudales, Matamoros y él, así, al alimón, tienen gran futuro, pues el rostro urbano cambia, mientras el VISTE IGUAL Y HABLA IGUAL.

Jorge Alberto Pérez González

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