Foto: Semana.com
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ESPAÑA.- Debido a la crisis sanitaria desencadenada por la pandemia de Covid-19, en España cada noche las personas, que se encuentran confinadas en sus casas y departamentos para evitar más contagios, salen a sus balcones para ovacionar al personal sanitario que día a día combaten el brote.

Hermann Schreiber, aparece todas las noches en su balcón para tocar la armónica con mucho entusiasmo como nunca lo había sentido en su vida y recibir ese afectuoso aplauso de todos sus vecinos por interpretar su instrumento.

La sensación de que está tocando para una gran audiencia no es por su propia imaginación. Tamara Sayar, quien lo acompaña a él y a su esposa Teresa Domínguez, que también tiene alzhéimer, lo ha hecho creer que los aplausos son para su obra musical.

No sé si he creado un monstruo, porque ahora Hermann ensaya todo el día
Tamara Sayar, cuidadora

El simpático abuelito que vive junto a su esposa, Teresa Domínguez, quien también padecen de Alzhéimer, y aunque la enfermedad le ha hecho olvidar el español que con mucha fluidez hablaba, lo que no se le olvida es tocar su inseparable armónica.

El alemán aprendió a tocar el instrumento cuando tenía 5 años y acompañaba a su mamá a preparar mantequilla. Hoy varias décadas después a pesar de tener alzhéimer, todavía interpreta el instrumento para sus vecinos creyendo que los aplausos son para los recitales que les ofrece desde su ventana.