México.- El Cristo Negro de esta localidad es uno de sus principales atractivos, que convoca a miles de turistas nacionales y extranjeros que se dan cita aquí para venerarlo: su color es un misterio, y su llegada a Valle de Bravo también lo es.

Su hogar es el Santuario del Señor de Santa María, una construcción que data de finales del siglo VII y que le dio albergue cuando no tenía a donde ir, luego de que su historia se remonta a la Hacienda de San Gaspar, en las afueras de Valle de Bravo.

La leyenda dice que los indígenas le tomaron cariño y en cada oportunidad, le pedían permiso al hacendado para venerarlo y hacerles fiestas, pero el odio entre ambas etnias no tuvo fin y siempre discutían por tenerlo, así que el dueño optó por regalárselos.

El Cristo Negro es para muchas personas milagroso, y es por eso que del 1 al 3 de mayo se le hace una gran fiesta, en la que no sólo participa la comunidad sino también miles de peregrinos que llegan exclusivamente a pedirle favores.

Muy poco se puede decir sobre su estilo arquitectónico del hogar del Cristo, ya que como tal no tiene ningún valor que merezca ser resaltado. Comenzó siendo La Capilla del Calvario para transformarse más adelante en iglesia. Su reconstrucción comenzó en 1864 y aún sigue en obra.

Todos los días del año, el lugar recibe a los feligreses que además de llevarle una petición al Cristo no pueden dejar la oportunidad de llevarse una réplica como recuerdo.