PANAMÁ.- “He logrado sacarlos del fuego donde se encontraban”.

Así se refirió con dolor el indígena José González al rescate de dos de sus hijos pequeños --una de cinco y otro de siete-- de un lugar donde operaba una secta a la que se atribuyen los siete cadáveres encontrados en una fosa la víspera --presuntamente víctimas de un culto-- en una zona indígena remota de Panamá.

Es la resignación para este hombre en medio de una tragedia familiar dantesca: su esposa y cinco hijos se cuentan entre los siete cadáveres exhumados en la comunidad de El Terrón, en la comarca indígena Ngabé buglé, al occidente del país.

Unidades de la fuerza pública acompañaron el jueves a González al hospital de esta ciudad de la provincia de Veraguas, en el centro del país, para que a su niña rescatada se le practicasen unos exámenes a fin de detectar si tenía alguna fractura.

Este hombre no encontraba explicación sobre lo que pasó en su pueblo. Paralelamente, las autoridades se preparaban para presentar en las próximas horas ante un juez a las diez personas arrestadas y a las que señalan de integrar la secta identificada como “La nueva luz de Dios” que, según informes oficiales, llevaba operando algunos meses en esa comunidad.

Esta es la primera vez que se registra un caso como éste y que implique a una comunidad aborigen pobre en Panamá, aunque sí se ha informado antes de sectas que practican exorcismos. Sin embargo, no se había producido el tipo de maltratos físicos y muertes ocurridos en El Terrón.

Andrew Chesnut, profesor de estudios religiosos de la Virginia Commonwealth University dijo que la secta parece ser un "culto sincrético" que defiende una "mezcolanza de creencias unidas" con el Pentacostalismo en su núcleo, pero también elementos de las creencias indígenas e incluso la filosofía de la nueva era o new age.

Las autoridades aseguran que tuvieron conocimiento de que algo pasaba en esa zona el domingo y que el martes llegaron al lugar las fuerzas de seguridad, rescatando a 14 indígenas de una estructura que los miembros de la secta utilizaban para sus ritos. Se encontraron con una comunidad “aterrorizada”, dijo el jueves en rueda de prensa el subdirector de la Policía Nacional, Alexis Muñoz.