QUEBRADERO

Por: JAVIER SOLÓRZANO

Covid, inseguridad y matanzas

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miércoles 27 enero 2021 - 07:13 a. m.

El que de manera mayoritaria estemos en nuestras casas impide conocer si las cosas han cambiado y si se han reducido de manera significativa los niveles de inseguridad.

El que de manera mayoritaria estemos en nuestras casas impide conocer si las cosas han cambiado y si se han reducido de manera significativa los niveles de inseguridad. Las políticas de gobierno no han podido ser probadas del todo por las condiciones en las que estamos; sin embargo, en tiempos previos a la pandemia los resultados no eran favorables.

El gran problema en que se metió el Gobierno es que prometió demasiado, siendo que el tamaño del monstruo de la inseguridad es brutal y se encuentra enquistado.

La Guardia Nacional todavía no permea del todo, a lo que se suma que su futuro es incierto, debido a que buena parte de sus integrantes son militares. Hoy parece una solución, pero habrá que ver qué viene, porque su destino irá de la mano de la estrategia militar que en medio de abiertas contradicciones está instrumentando el Gobierno.

Los militares están en la construcción, en la administración, en tareas de seguridad y su cercanía con el Presidente es total. La disyuntiva va a estar entre que se quedan donde están, cambiando sus funciones en el marco legal, o que regresen a los cuarteles y como andan las cosas esto se podría complicar con todas las consecuencias que traería.

Las autoridades podrán ponderar que las cosas van cambiando, pero en función de lo que se vive en la cotidianidad no hay referentes para considerarlo. Los temores nos siguen acompañando.

A esto se suma que las matanzas no paran. Como se vio este fin de semana en un estado castigado seria y dolorosamente por la violencia de la delincuencia organizada, Tamaulipas.

Como si el tiempo no pasara, un grupo de migrantes, entre ellos hombres y mujeres guatemaltecos, fue encontrado calcinado. Lo sucedido nos trajo a la memoria San Fernando, Tamaulipas, en 2010 y Cadereyta, NL, en 2012. A la fecha, los familiares de las personas asesinadas siguen buscando “la verdad, la justicia y la reparación”, como decía ayer Guillermo Fernández-Maldonado de la ONU-DH.

Lo que también llama la atención es que pareciera que para el Gobierno federal fue un asunto de menor importancia. Hasta ahora no se ve que los lamentables hechos estén en el radar del Gobierno.

La inseguridad no ha dejado de ser uno de los grandes problemas del país. Por más que se hable de una reducción de ella no hay manera de saberlo a ciencia cierta. Para calibrar el verdadero estado de las cosas tendríamos que evaluar estos procesos bajo condiciones distintas de las que tenemos ahora, reconociendo que difícilmente volveremos a estar como estábamos antes de la llegada de la pandemia.

Por más que haya matices no se tienen elementos como para poder plantear que las cosas están cambiando, con todo que nos avienten cifras por aquí y por allá.

La gestión de Alfonso Durazo, además de muchas dudas, no ofreció resultados, su salida al final si a alguien benefició fue a él mismo, no sólo porque le pusieron en bandeja la candidatura al gobierno de Sonora por Morena, sino también porque estaba materialmente entrampado en el cargo. Muchos asuntos marcaron su gestión en particular el papelazo del día de locos en Culiacán con la liberación del hijo del Chapo.

Lo que sí ha traído el coronavirus ha sido un incremento significativo en la violencia intrafamiliar. No es fácil convivir como lo estamos haciendo en el día con día y a toda hora. Una cosa es que las familias convivan en sus actividades diarias y otra muy distinta la convivencia cotidiana y más si se vive en viviendas pequeñas hacinados.

Con el coronavirus en el centro, la inseguridad no nos deja y las matanzas siguen impunemente de manera dolorosa y triste entre nosotros.

RESQUICIOS

Es muy preocupante el estado de las cosas ante la pandemia. El hecho llama cada vez más la atención del mundo. No hay día en que no haya una crítica. Remitir esto a neoliberales y conservadores es perder de vista lo que en el aquí y ahora estamos viviendo, padeciendo y haciendo.

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