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Por: JORGE A. PÉREZ

Síndrome de Estocolmo

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domingo 19 diciembre 2021 - 10:57 a. m.

Solo quienes han nacido aquí, tienen una idea clara de lo que significó para Matamoros la creación de la Junta de Aguas y Drenaje de Matamoros, por parte de la sociedad civil.

Solo quienes han nacido aquí, tienen una idea clara de lo que significó para Matamoros la creación de la Junta de Aguas y Drenaje de Matamoros, por parte de la sociedad civil.

En efecto, las asociaciones civiles en su momento y por el amor a Matamoros se echaron a cuestas la creación de una empresa que sirviera como detonante del Matamoros antiguo, para brindarle la oportunidad de crecimiento que tanto requería este rincón de Tamaulipas.

Esta historia no la conocen las nuevas generaciones y piensan que esta empresa es una más de las tantas empresas paramunicipales que existen a lo largo y ancho de la República Mexicana.

Pero no es así, la JAD y su infraestructura pertenecen al pueblo de Matamoros, porque fueron hombres visionarios quienes la construyeron desde sus cimientos, pero han sido hombres con ambicion desmedida quienes la han hundido por falta de capacidad, pero sobre todo por falta de sensibilidad social.

La que es considerada la joya de la corona en Matamoros ha pasado por etapas muy difíciles, su nacimiento fue traumático pues no había recursos ni municipales, ni estatales ni mucho menos federales para lograr un servicio eficiente.

Solo dos gerentes han logrado operarla en números en negros en su historia, ya lo he consignado antes aquí, ellos fueron: Don Florentino Cuellar y Don Humberto García Arizpe.

El interés político por el manejo de los recursos de la empresa siempre fue factor para las desavenencias, ya consolidada la empresa el gobierno del estado siempre ha querido apropiársela.

La motivación de los fundadores, encabezados por la Asociación Algodonera Mexicana  fue la de dar un servicio eficiente a la población y a bajo costo, garantizando la calidad en la potabilización del agua que se conseguía directamente del Rio Bravo.

Pero la visión de los pioneros se vio truncada cuando intervino el estado y  exigió posiciones en el Consejo de Administración, alegando que los prestamos provenían de las finanzas públicas.

Todos los prestamos fueron cubiertos en tiempo y forma, pero se cedieron espacio en la Administración que al paso de los años convirtieron la JAD en un nido político.

Cuando alguien pensó que los políticos le darían sensibilidad a la administración se perdió el rumbo y solo quedó el recuerdo de aquella fecha cuando el 29 de septiembre de 1949 el congreso del estado aprobó el decreto núm. 126 mediante el cual se creaba la Junta de Aguas y Drenaje de la Ciudad de Matamoros.

Hoy sin conocimiento de la historia, con toda la intención de vivir bien del presupuesto, sin respeto a los fundadores, con ambicion política exclusivamente, con infiltrados en el Consejo de Administración, con consejeros foráneos que radican al otro lado del rio, solo se aprecia falta de sensibilidad.

La memoria a veces es corta, pero quienes aquí vivimos la conocemos de primera mano, todo comenzó cuando Leticia Salazar tuvo que ceder el control de la JAD al Exdiputado Federal Carlos García,  la razón era simple, había que ceder espacios a los protagonistas del promisorio futuro.

Así un forastero de nombre Jesús Guillermo Nieves Reyes, recomendado de "Chito", (así le gusta que le digan al exdiputado) llegó para hundir a la paramunicipal en la peor debacle administrativa de su historia, empapelando ante la justicia únicamente a Matamorenses quienes como chivos expiatorios hoy andan a salto de mata, no importándoles que ellos eran igualmente miembros distinguidos del PAN.  ¿Lo recuerdan?

Después dobló las manos "Chuchín" y a pesar del engaño sufrido anteriormente, Chito volvió a recomendar, esta vez a Guillermo Lash, dándole al Presidente Municipal todas las subgerencias, algo que duró muy poco, pues ya sentado Lash corrió a todos, entre ellos a Macario Farías, el mismo que sin rubor representó a CANACINTRA en el Consejo de la JAD el día que Lety Salazar se dio cuenta de cómo se operaban las traiciones.

Juan Villafuerte de la CTM merece mención aparte, pues también desde la llegada de los "Vientos del Cambio" ha sufrido como Macario Farías la persecución que los obliga a amar con singular alegría a sus secuestradores, por ellos dos sé que existe el SINDROME DE ESTOCOLMO.

 

 

Jorge Alberto Pérez González

 

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