QUEBRADERO

Por: JAVIER SOLÓRZANO

Un tren que no va a parar

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lunes 08 marzo 2021 - 07:27 a. m.

Desde donde se vea, el tema de las mujeres ya es un problema para López Obrador

Desde donde se vea, el tema de las mujeres ya es un problema para López Obrador.

Cada vez que habla sobre ello se enreda sin querer darse cuenta o sin darse cuenta, lo cual para el caso es lo mismo.

Con pandemia o sin ella todo indica que va a ser la de hoy una jornada intensa y aguerrida. El muro colocado en diferentes zonas del centro de la ciudad es visto como una provocación y manifestación del temor a las mujeres.

El discurso oficial, en el sentido de que “el muro es de paz” y que se instaló para evitar provocaciones y el ataque contra monumentos históricos, no deja de ser una explicación menor para un problema mayor, el cual con muro o sin él está entre nosotros.

En el gobierno tendrían que preguntarse cuál hubiera sido su reacción si esto hubiera pasado cuando estaban en la oposición, cuál habría sido su reacción y qué habrían dicho de todo lo que está pasando.

Si el gobierno presume que no son como los otros no basta con decirlo. El muro es un acto profundamente inamistoso y no tiene sentido compararlo con el muro que se puso cuando tomó posición el presidente que salió huyendo, Enrique Peña Nieto.

Si son diferentes tienen que demostrarlo en todos los sentidos. El muro los coloca temerosos, además de que no se aprecia que busquen interlocutores para poder establecer un diálogo, que si bien no va a evitar las manifestaciones, sí habría posibilidad de canalizar demandas que deriven en nuevas estrategias.

El Presidente está señalado por muchas mujeres. La cuestión está en que parece colocarse contra los movimientos feministas por desconocimiento de lo que significan, de lo que buscan, de lo que proponen y aspiran.

La manera tan básica en la que se refirió a “romper el pacto” muestra su desconocimiento y falta de empatía por entender y unirse al cambio del estado de las cosas, condiciones en que se ha vivido durante siglos. Compararlo con el Pacto por México no tiene sentido, porque una cosa no tiene que ver con otra, sin por ello soslayar la relevancia de algunos cambios que ha hecho sobre el multicitado pacto.

Pudiera ser que el Presidente no se mimetice con el tema, porque en el fondo tiene una concepción totalmente distinta de lo que hoy millones de mujeres en el mundo piden y exigen. Es un asunto de origen, ideológico y quizás de concepción de la vida. No vemos que vaya a cambiar la mirada del Presidente que, por momentos, peligrosamente pasa por los terrenos del menosprecio y de señalar la lucha de las mujeres como si fuera una moda o un tema de importación que no tiene que ver con nuestro país.

La causa de las mujeres pasa por todo el mundo. Es una irrupción que no tiene camino de regreso. Octavio Paz decía que lo más importante de la segunda mitad del siglo no eran los grandes descubrimientos tecnológicos que han cambiado nuestra cotidianidad, lo verdaderamente importante “es el nuevo rol que están empezando a jugar las mujeres en nuestras sociedades”.

Las reacciones del Presidente pueden repercutir seriamente. Una de las maneras en que se puede manifestar es a través del voto. Su proyecto de gobierno puede verse seriamente afectado por más que gane las elecciones su partido en junio.

Lo que son las cosas, el Presidente está enfrentando su mayor crisis en un tema en el cual no se pensaba que hubiera problemas. Es probable que estemos ante un asunto que difícilmente cambie, lo importante está en que el entorno del Presidente le haga saber de la importancia de entenderlo en lo esencial.

López Obrador ya trae una piedra grande en el zapato. No va a cambiar, pero un gran primer paso será entender. No estamos ante una moda estamos ante un tren que viene a toda velocidad y que no está dispuesto a parar.

RESQUICIOS

La terca realidad es el gran escollo que enfrenta el Presidente y su partido. Podrán ganar las elecciones, pero al día siguiente las necesidades ciudadanas aparecerán por todos lados. Las exigencias serán del tamaño de las promesas; ganar también será un riesgo.

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