Foto: Captura.
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CIUDAD DE MÉXICO.- Este día el nanosatélite mexicano AztechSat-1 fue enviado a la Estación Espacial Internacional (EEI) desde Cabo Cañaveral, a bordo de la nave espacial Space X Dragon, impulsada por un cohete Falcon 9.

En la EEI, el nanosatélite será puesto en órbita a finales de enero para probar la intercomunicación con la constelación GlobalStar, el futuro de la interconexión y tecnología satelital. El proyecto forma parte del programa de retos en ciencia, tecnología e ingeniería que la NASA diseña para agencias espaciales de todo el mundo.

El AzTechSat-1 es un nanosatélite de clase cubesat administrado, diseñado y construido por un equipo interdisciplinario de académicos y estudiantes de ingeniería y otras áreas de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP), quienes llevaron a cabo el proyecto junto con la Agencia Espacial Mexicana (AEM).

En entrevista, Héctor Simón Vargas, director científico del proyecto en la UPAEP, explica los detalles de la misión y su importancia para el país.

“Hace dos años y medio arrancamos el proyecto con la NASA y la AEM, desarrollado bajo la metodología de ingeniería de sistemas que ocupa la agencia estadunidense. En cada fase de esta metodología reportamos los resultados a un comité externo de ambas agencias”. Las revisiones y evaluaciones fueron cumplidas en cada fase, para que esta mañana forme parte de la carga que será enviada a la EEI.

El especialista explica que la misión del satélite es probar su interconectividad con la constelación GlobalStar, para lo cual realizaron primero pruebas desde Tierra. Al superar su recorrido por la atmósfera, que genera perturbaciones debido al ambiente y condiciones climatológicas, las pruebas fueron efectivas por lo que sin éstas en órbita el éxito está casi asegurado.

Para alcanzar la última etapa, los académicos de la UPAEP demostraron antes, desde las instalaciones de la NASA, su efectividad, además de pasar las revisiones de preparación de vuelo que aseguran, entre otras cosas, que la tecnología no afectará otros satélites. Una vez en el espacio y mediante su brazo robótico, la EEI liberará un contenedor con éste y otros pequeños satélites de otras instituciones.

Una vez en órbita, en Tierra los académicos comprobarán la correcta transmisión de datos, los cuales habrán viajado por la constelación de satélites. Analizarán que esos enlaces sean exitosos, además de la salud del sistema y otras variables que reportarán a la NASA y la AEM.

Este tipo de satélites, explica el investigador, se comunican con una estación terrestre, sin embargo, la propuesta de los poblanos es una nueva tecnología que no la requiera y permita la comunicación directa con una constelación y desde ésta se puedan descargar datos de forma más ágil. “De esta manera se reducen los costos de una estación terrena y se mejora el tránsito de datos, así se podrían descargar en cualquier momento del trayecto orbital”.

Evitar los enlaces terrenales será una gran ventaja en el futuro, refiere el científico, y su aplicación es amplia, puesto que puede emplearse en telecomunicaciones, experimentos científicos en Tierra o hacia el espacio profundo, entre otros.