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Amaterasu, el desconocido rayo cósmico de alta energía que impactó la Tierra

Un rayo cósmico de alta energía llega a la Tierra y desconcierta a los científicos, lo nombraron Amaterasu.

Amaterasu. Osaka Metropolitan University/L-INSIGHT, Kyoto University/Ryuunosuke Takeshige.
Amaterasu. Osaka Metropolitan University/L-INSIGHT, Kyoto University/Ryuunosuke Takeshige.

Publicado el

Por: Alejandro Villaseñor

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ESTADOS UNIDOS.- Un extraordinario fenómeno cósmico ha dejado perplejos a los investigadores de todo el mundo. Un rayo cósmico o partícula extragaláctica de alta energía ha llegado desde el espacio a la superficie de la Tierra, pero su origen y naturaleza aún son un misterio. El descubrimiento fue realizado por un equipo internacional de científicos liderado por el profesor Toshihiro Fujii de la Universidad Metropolitana de Osaka en Japón.



Estos rayos cósmicos de ultra alta energía (UHECR) son extremadamente raros y pueden alcanzar niveles de energía superiores a un exaelectronvoltio (EeV), lo cual es aproximadamente un millón de veces más que lo que los aceleradores de partículas más potentes del ser humano pueden lograr. Aunque los rayos cósmicos de baja energía se originan principalmente en el Sol, se cree que los UHECR están relacionados con los fenómenos más energéticos del universo, como los agujeros negros y los estallidos de rayos gamma.

El equipo de Fujii ha estado investigando estos misteriosos rayos cósmicos desde 2008 a través del experimento Telescope Array. Este sistema, compuesto por 507 estaciones con detectores de centelleo, cubre una extensa área de 700 kilómetros cuadrados en el desierto de Utah, Estados Unidos. Dado que estos rayos son extremadamente raros, su detección requiere instrumentos con grandes áreas colectoras como este.

Recientemente, el 27 de mayo de 2021, los científicos lograron detectar una partícula con un nivel de energía impresionante de 244 EeV, según se informa en la revista Science. Este nivel de energía es comparable al del rayo cósmico más energético jamás observado, conocido como la partícula Oh-My-God (Oh, Dios mío en español), que fue detectada en 1991 con una energía estimada de 320 EeV. La partícula recién descubierta, con 244 EeV, se convierte en la segunda más energética registrada hasta el momento.A pesar de la extraordinaria energía de esta partícula, los investigadores no han logrado identificar su origen. Sorprendentemente, su dirección de llegada no parece estar asociada con ninguna galaxia u objeto astronómico conocido. En cambio, apunta hacia un vacío en la estructura a gran escala del universo, una región donde hay muy pocas galaxias presentes.

El profesor Fujii y su equipo han decidido llamar a esta misteriosa partícula Amaterasu, en honor a la diosa japonesa del sol, en un intento de honrar la conexión entre el fenómeno cósmico y la energía solar. Aunque aún no se conocen las respuestas a las preguntas sobre el origen y la naturaleza de Amaterasu, los investigadores confían en que este descubrimiento allane el camino para comprender mejor los misterios de los rayos cósmicos y, en particular, de esta extraordinaria partícula.

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