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CIUDAD DE MÉXICO.- Claudia Gracia lleva a su hija Paulina en una silla de ruedas entre los mostradores de un centro de exposiciones para buscar las últimas innovaciones en cannabis, en la feria anual Expoweed en la capital de México.

Paulina sufre convulsiones y dolores punzantes desde que nació hace 32 años, cuando su cerebro sufrió una falta de oxígeno que le produjo parálisis cerebral. Su cuerpo se tensa con espasmos y sus puños se cierran mientras su madre explica cómo el cannabis ha cambiado sus vidas aliviando el dolor y las convulsiones de su hija, aunque su uso es ilegal en México.

“Ha estado con analgésicos muy fuertes y lo que mejor le ha funcionado es el cannabis”, dijo Gracia, que lleva un año administrando un concentrado de cannabis a su hija. En ese tiempo, señala, las convulsiones han disminuido de forma considerable.

“El cannabis amo ya”, dijo la madre, colocando una mano tranquilizadora sobre el hombro tembloroso de su hija.

Gracia tiene previsto pedir un permiso al sistema judicial mexicano para que su hija pueda consumir cannabis de forma legal.

La Suprema Corte de Justicia de la Nación ordenó en agosto a la Secretaría de Salud que publicara recomendaciones para el uso medicinal del cannabis en un plazo de 180 días.

La corte también determinó el pasado octubre que la prohibición del uso particular, posesión y cultivo privado del cannabis es anticonstitucional porque viola “el derecho fundamental al libre desarrollo de la personalidad”. En México, estas decisiones no se aplican de forma automática a todo el mundo, aunque suelen llevar a que el Congreso modifique las leyes.